CLICK HERE FOR THOUSANDS OF FREE BLOGGER TEMPLATES »

martes, 16 de septiembre de 2014

Artesanos de nuestra propia Vida

Gracias a Ángel Gabilondo (y otras personas), sé que puedo moldear mi vida como una obra de arte. Algo artesano creando la Belleza en mi vida; haciendo que mi vida sea Bella. No siempre es sencillo, pero eso no significa que no sea siempre satisfactorio. Adelante, hacia donde navegan los barqueros, aunque el futuro sea incierto lo albergo yo. Comámonos la verdad aunque, a veces, cause indigestión. Al final nutre. El perdón da la flexibilidad justa para no romperse. Si fuéramos piedras crash-earímos constantemente contra vértices personales y puntiagudos. Sin embargo, aquello flexible se adapta a lo bueno y a lo malo, haciendo que esto último quede en aprendizaje. Decidamos perdonar aquello que elegimos y, por supuesto, que la elección sea de cada uno. Nadie dijo que fuera fácil.

viernes, 22 de agosto de 2014

Love for Change

"La única infidelidad que puede existir es la que te permites a ti misma"

domingo, 18 de mayo de 2014

El festín de Babette

Como buena Mediterránea estoy sensibilizada con los placeres culinarios. Me gusta la buena comida, respeto su elaboración y aprecio la selección de la mejor materia prima. Por eso la película de El festín de Babette (1987) me parece simplemente brillante. En un poblado danés (muy parecido al de La palabra (Ordet, 1955)) viven dos hermanas: Filippa y Matinne (excelentes Bodil Kjer y Birgitte Federspiel). Su vida no parece tener muchas emociones es más bien una vida austera y dedicada a los demás, un camino que quizás no hayan podido escoger. Durante una noche de lluvia llega Babette, viene de París y necesita que la acojan y le den cobijo emocional. No desvelaremos más porqué su identidad debe permanecer en secreto. Tampoco desvelaremos los motivos por los que un día Babbete les ofrece un regalo a las que la han acogido durante más de 13 años: un banquete. ¿Qué puede significar un banquete? un pecado secreto? una receta de vida? Esta vez los comensales experimentan una explosión sensorial en la que el cuerpo y el alma se une a través del placer. Esto les llevará a descubrir verdades de cada uno y a entender, probablemente mejor, las de los demás. Una de ellas es que el triunfo es relativo "¿una vida llena de éxitos puede ser una derrota?". El amor como hilo conductor nos lleva a preguntarnos si dedicarse a lo más simple y conseguir ser bueno sea el mayor triunfo. Sabéis que soy defensora de esta teoría, y a pesar de que no sé si es cierta, si que me anima descubrir que cineastas como Gabriel Axel lo insinúen. Gracias al festín los personajes son más libres, el placer pasa a ser algo bueno, algo que compartir, y de repente son más personas. Más aun de lo que lo habían sido a través de la fe. Como espectadora una se sumerge en el placer sensorial y también en la libertad emocional de los personajes. Las escenas de la cocina son como los mejores cuadros de bodegones, una oda a la elaboración. Cada preparación, cada plato está pintado con el mejor sabor, pincelada a pincelada. Cuando termina la película uno desea cocinar y comer. No las codornices encofradas pero si un manjar con un buen vino esperando descubrir algo más... ¿y si el placer fuera el lugar de encuentro entre el alma y el cuerpo?

martes, 11 de febrero de 2014

"Si tú me olvidas" Pablo Neruda

No soy muy de San Valentín ni de tópicos de amor, pero si de poesía. Quiero a la poesía. Versa desde dentro hacia fuera y no al revés por lo que no puede ser comprendida pero si vivida. Te posee. Recupero a Neruda maestro de la poesía amorosa y acompañante de mis largas noches de insomnio. "Si tú me olvidas" de Pablo Neruda QUIERO que sepas una cosa. Tú sabes cómo es esto: si miro la luna de cristal, la rama roja del lento otoño en mi ventana, si toco junto al fuego la impalpable ceniza o el arrugado cuerpo de la leña, todo me lleva a ti, como si todo lo que existe, aromas, luz, metales, fueran pequeños barcos que navegan hacia las islas tuyas que me aguardan. Ahora bien, si poco a poco dejas de quererme dejaré de quererte poco a poco. Si de pronto me olvidas no me busques, que ya te habré olvidado. Si consideras largo y loco el viento de banderas que pasa por mi vida y te decides a dejarme a la orilla del corazón en que tengo raíces, piensa que en ese día, a esa hora levantaré los brazos y saldrán mis raíces a buscar otra tierra. Pero si cada día, cada hora sientes que a mí estás destinada con dulzura implacable. Si cada día sube una flor a tus labios a buscarme, ay amor mío, ay mía, en mí todo ese fuego se repite, en mí nada se apaga ni se olvida, mi amor se nutre de tu amor, amada, y mientras vivas estará en tus brazos sin salir de los míos.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Antes del anochecer

Desde hace algunos años estoy contenta de haber descubierto uno de los secretos de la felicidad: el amor no es sólo una emoción es, en gran parte, una decisión. Para algunos esta rotunda afirmación le quitará romanticismo al tema pero en mi caso no es así. Amar significa decidir. Decidir decírselo a la persona en cuestión, demostrárselo. Significa que vas a luchar por ese alguien, que no vas a querer modificarlo pero si entenderlo. El amor al ser, en parte, decisión implica motivación para asumir una responsabilidad: la responsabilidad de convertirlo constantemente en algo casi perfecto. Antes del Anochecer es, para mi, la mejor de la trilogía de Richard Linklater. Esta última película es brillante sobretodo en lo que se refiere al guion escrito, por cierto, con ambos actores. En más de una ocasión he escuchado decir que con los años el amor se desgasta de tanto usarlo. Yo pienso que simplemente hay que cuidarlo y aceptar que parte de él se puede transformar. Celine (Julie Delpy) parece algo cansada, parece querer tentar al destino para romper con todo y encontrar una libertad que ya parece lejana, esa libertad gracias a la cual lo encontró a él....Jesse (Ethan Hawke) es paciente, conciliador, bueno, aunque parece que para ella no es siempre lo suficientemente empático para darse cuenta de todo a lo que Celine ha debido sacrificar. Seguramente dos historias muy semejantes a tantos de nosotros con muchas diferencias, claro. Su amor es inteligente y bueno, sincero y colosal, eterno, pero al mismo tiempo, vulnerable. Al final el terremoto se templa gracias a otro don humano: la imaginación. La magia de inventar motivos, historias que quizá por un segundo los libera de todo y permite que todo vuelva a empezar. Es entonces cuando se dan cuenta que querer no es solo sentir, si no también decidir cosas constantemente y, entre ellas, que el amor real probablemente no sea perfecto.

jueves, 31 de octubre de 2013

Agón

Ayer hablando con una amiga conversamos sobre nuestras ambiciones. Llegamos a una conclusión muy interesante: lo más difícil es ser mejor persona día a día. Este es el reto más complicado que se nos plantea, ser implacables en los valores humanos para un beneficio común. Es por ello que las reflexiones, en este caso de Sloterdijk y escritas en La Vanguardia por Josep Massot no me dejan indiferente, y no solo eso , sino que además, me animan en este gran reto y compromiso Quijotesco que tengo día a día: ser mejor persona conmigo misma y sobretodo para con los demás con la finalidad de que la humanidad también lo sea. Os las dejo aquí porque creo que son un gran regalo: “El profesor de Kalsruhe, al que una estancia de dos años en India cambió definitivamente, tiene propuestas sugerentes. Ante un mundo regido por el antagonismo (el agon) y la incertidumbre, "Has de cambiar tu vida", propone, actualizando el lema del último Foucault (el “cuidado de si”) o de Pierre Hadot, que podría resumirse en una moral, una técnica de autoconstrucción cotidiana del ser humano mediante un ejercicio constante de superación, una voluntad de elevación, en olvido del mundo, como las ascesis religiosas, pero sin religión, o como los atletas concentrados en entrenar a diario su cuerpo. Una virtud fuerte, poderosa, una ira que es coraje ciudadano y rebelión contra lo injusto, lo mediocre y lo decadenrte, que deriva en una responsabilidad ante uno mismo y ante la humanidad, un sistema inmunológico para vacunarse contra el miedo al futuro abierto, creando buenas costumbres para sobrevivir juntos.” De Josep Massot, La Vanguardia

lunes, 21 de octubre de 2013

Diseccionando al amor

Las historias de amor nunca nos cansan, es más, siempre se pueden reinventar, actualizar y tergiversar. En esta ópera este objetivo está más que conseguido. Dido y Eneas está basada, en parte, en el canto IV de la Eneida de Virgilio . La historia inicia cuando Dido, reina de Cartago, da hospedaje al fugitivo Eneas que huye de la destrucción de Troya. Para que la reina acceda y le proteja, Venus, madre de Eneas, manda a Cupido para hacer que Dido se enamore locamente de él. Más tarde, durante una cacería, los dioses hacen que se desate una tormenta y esto obliga a Dido y a Eneas a cobijarse en una cueva, donde sucumben a sus deseos. Pero Eneas debe seguir con su viaje para fundar la Troya en Italia y Dido se suicida al no poder imaginarse pasar la vida sin él, no sin antes maldecir a Eneas y a su pueblo A veces no hace falta conocer muy bien el argumento para que la historia en su plenitud, y sobre todo, en este caso, por sus personajes y escenografía, calen en ti. El lugar no puede estar mejor escogido: el anfiteatro de la Reial Acadèmia de Medicina de Catalunya, porque allí la opera disecciona, sin más, el amor. Una llave de hotel, según mi interpretación personal, simboliza la hospitalidad de Dido, el cobijo. Sin embargo, desde el inicio ya se huele la contradicción entre amor y deber, entre pasión y moral y con la ayuda de la magia estas contradicciones se convierten en tormento y en relato. La música acompaña en todo momento y para mi, se convirtió en un medio de transporte a la actualidad. Tomaba constantemente la historia y la transportaba a mi lado, a mi vida, a nuestra vida y a nuestras propias historias de amor. Gracias a la música aparece un vacío espacio-temporal: durante la ópera estaba en el mito y estaba en Barcelona, en una cueva entre brujas, y en el Siglo XXI, en el dolor de Dido y en la pasión por vivir; pero todo al mismo tiempo y en el mismo lugar. Genialidades como mezclar los músicos en la interpretación hacen que la dura música también vaya calando por su excentricidad y no tanto por su melodía. Las voces vibraron y vistieron el anfiteatro de vida, maravillosas, y según mi humilde opinión, en poca dosis. Lo mejor sin duda, las cantantes-actrices, personajes muy redondos, completos y al mismo tiempo muy auténticos. Una combinación exquisita, sensual y llena de belleza que regala un momento de erotismo que quiero agradecer. El arte tiene esta magia, puedes no entenderlo, puede que te deje frío, extraño en un instante y luego se va digiriendo como un pastel, como un corazón que se va diseccionando y amando. El arte es mágico y esta ópera es magia, magia de la dura.