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viernes, 12 de agosto de 2011

Indignación al cubo



Aunque me considere una persona optimista, no puedo evitar sentirme algo triste con la situación que está viviendo el mundo y más aun, la situación en la que estamos los que habitamos en él.
Estos días que muchos nos dedicábamos a disfrutar del sol, olvidarnos de los problemas, beber a gusto una cerveza fría con amigos …no puedo disfrutarlos como se merecen. No es que me queje de mi situación es sólo que hay algo en mi que moralmente no me lo permite. Esa mínima tristeza me acompaña dándole a mi verano un tono melancólico.
Todo empezó con un articulo de La Vanguradia en el que descubrí que existe una empresa dedicada a programar citas entre casados. Nunca he estado en contra de la libertad de las personas pero me pareció algo tan rebuscadamente complicado y cruel que hizo estallar mi indignación. Si señores, esta indignación que tanto está de moda. Y así, mi mente empezó a disparar, al igual que una metralleta, las contradicciones con las que convivimos.
Y empecé a preguntarme ¿por qué será que alargamos tanto nuestras vidas si luego no nos preocupamos de cuidarlas?. La tercera edad está mal vista y ni siquiera entiendo todavía por qué. Los viejecitos o muchos de ellos cuando llegan a viejos se creen inútiles y eso les consume la vida poco a poco. Alargamos nuestra eficiencia bioquímica pero no nos preocupamos de cómo nos sentimos. Lo peor de todo es que todos deberemos pasar por ello.
También me preguntaba por qué el sistema político se empeña en ser tan catastrófico. Parece que sea inevitable que el hombre político pierda la honestidad ¿será una especie de virus?. El peor síntoma de esta horrible enfermedad es la pérdida de humanidad, a ello se le suman guerras que sólo se justifican con ganar más y más dinero, engaños, o permitir que mueran millones de personas porque a alguien le interesa seguir teniendo ese poder tan asquerosamente corrupto.
Me pregunto cómo podrán dormir tranquilos y sobretodo me inquieta que eso siga ocurriendo sin que nadie les diga nada.
El sistema económico es otra chapuza de las de gran tamaño. Se crean necesidades que no son tales pero así nos mantienen entretenidos. Se crea deuda para que algunos pocos sigan cada vez ganando más. Y por qué? Para que haya desequilibro, el dinero circule y el capitalismo funcione. Y para qué? Para que creamos que somos felices y poderosos con nuestros coches que contaminan y nuestras BlackBerrys.
No me gusta estar enfadada con el mundo pero es que a veces parece inevitable. Ahora Estados Unidos a punto de caer en bancarrota decide cambiar la ley para que el límite de la deuda sea más alto y así no tener que proclamarse en quiebra del todo. Qué clase de chapuza es esta? Esto no es una solución igual que no es una solución hacer como que no pasa nada.
¿Por qué no empezamos a cambiar las cosas de verdad?. Vamos a mirarnos al espejo a buscar lo que realmente es importante y llevémoslo a cabo. Es importante salvar vidas y cuidarnos. Es importante cuidar el planeta y ser honesto.
Si no quieres a tú esposo/a no contrates una agencia para que te cite con otra/o casado/a. Admite que no eres feliz, sé sincero/a y asume las consecuencias. Si no queremos ser monógamos vamos a intentar cambiar nuestros valores para estar mejor.
Si el sistema capitalista no funciona y el sistema político esta envenenado vamos a escucharnos y hacer lo correcto. Si te aburres ayuda a alguien. Si alguien necesita ayuda no le des la espalda.
Lo que reclamo no es tan difícil es la honestidad con nosotros mismos y los demás, es no coger atajos y mirar la verdad de frente, es hacer el bien. Es pensar que todos somos uno… sino mírense en su interior y encontraran la pena de los pobres niños hambrientos de África, la rabia de los civiles en Siria o la alegría de sus parejas. Está todo ahí dentro y no lo escuchamos…sino cuéntenme porqué cada vez va todo peor… ¿No se dan cuenta?...no me lo creo.

viernes, 22 de julio de 2011

Silencio




No se trata de ti
ni siquiera de mi, sólo se trata de nosotros.
¿Por qué llevaras el flequillo de lado si es incómodo?
por qué te irás sin decir adiós?
Por qué quieres ganar en algo incomprensible?

Esto no es una guerra, sólo se trata de entendernos.
Aunque seguramente sea lo más difícil que jamás haya intentado.
Quizás porque no escuchas mi corazón, sólo mis palabras,
quizás porque no puedas petar esa burbuja tremenda que envuelve tú fuerza;
quizás porque simplemenete no quieras.

Pues eso, en silencio está lo que más quiero.

sábado, 18 de junio de 2011

Conversación con Aristóteles

Leyendo a Aristóteles conseguí tener una experiencia mística:
Empecé a llorar porque toqué la verdad,
con los dedos y con el corazón
y porque él mismo me susurró al oido desde muy lejos:

"Hay muchos modos de ser malo, pero solo uno de ser bueno"

jueves, 14 de abril de 2011

Instrucciones para abrir una piruleta (e intento de homenaje a Cortázar)




En la vida uno puede observar detalles curiosos que ocurren una y otra vez como aquellas lecciones incomprendidas. Quisiera explicar uno de esos guiños simpáticos que surgen en un momento y lugar cualquiera. Este es el caso de cuando uno intenta abrir una piruleta empaquetada en plástico y no lo consigue. Una de esas luchas despiadadas entre el hombre y el plástico.
Primero (como casi todos) cometeremos el error de intentar comernos la piruleta antes de desempaquetarla. Esa prisa nos traicionará. Luego, nos detendremos como intentando disimular el ansia y empezaremos a buscar esa señal esperanzadora que acostumbra a ser un cuadrado negro. Voltearemos incesantemente la piruleta y su plástico explorando los ángulos más ocultos para intentar encontrar la solución secreta. Mientras, la piruleta se reirá de nuestra torpeza a través de ese maldito plástico que nos separa.
Habremos acertado si al encontrar el cuadradito negro tiramos sin dudar y el plástico se rinde sin más. Lamento informar al curioso lector que esa opción no acostumbra a suceder. Lo habitual será que el plástico siga sin rendirse y, al igual que una trampa mortal, descubriremos que el cuadradito sólo estaba allí para despistar.
Finalmente recurriremos al ejercicio que se debe practicar en primera instancia: romper como sea el plástico. Una técnica agresiva e invasiva pero eficiente en la mayoría de los casos.
Este desenlace tiene un ligero sabor a derrota pues todo el tiempo anterior habrá sido en vano.
Lo mejor es que la próxima vez que cojan una piruleta rompan inmediatamente el plástico sin avisar pero no dejen que esa prisa llegue a sus dientes. Morder una piruleta es un pecado semejante al de no oler el vino antes de bebérselo. Además, de este modo, la piruleta le brindará el regalo de enrojecer su boca y sus labios para el resto del día.

jueves, 7 de abril de 2011

Silencio



Rodeada de cortinas de aire
esta vez no esperaba a nadie
se acostó en el reposo de un maravilloso día
No necesitó nada, más que sus manos.
La piel se evaporaba entre brisas de silencio
Y su corazón le marcaba el tiempo
el latido del tiempo, el reloj el corazón, ella; el mundo.
Ya no buscaba la vida fuera de ella
descubrió que habitaba en si
La vida, la risa
El césped cosquilleaba
el libro que sostenía le transportaba
Todo era justo, razonable,
Todo tuvo sentido.
Todo aquello que existía en su mente era justo así, como ella quería
Algunos hubieran dicho que no era real
¿Y quiénes son esos para juzgar la realidad en cada uno?
Cuando crecemos se nos olvidan tantas cosas,
que para recuperarlas deberíamos andar hacia atrás, y eso, queridos amigos,
no está permitido.
Permítanselo, anden hacia otra dirección,
evolucionar no es igual que progresar,
Quizá su progreso esté en otro lugar, en otra dirección.
Lo más importante jamás se dice
quizá lo que deberíamos saber está por descubrir.

martes, 8 de marzo de 2011

Libertad



...Ya casi me he olvidado de ti...

martes, 22 de febrero de 2011

Seducciones



Llegué sola en esa loca habitación,
buscaba, otra vez, buscaba.
No había más que cilindros de cristal teñidos de colores,
engullí un par.
A él le miré a los ojos.
Barajas de silencio intenso
se acercó
lo desee tanto...
Hablé sin parar acortando la distancia,
teorías infinitamente únicas,
creamos un mundo.
Él, sobretodo, se reía, él sobretodo;
yo me fijaba en sus manos.
Justo en ese momento; fuego;
yo me quemé, él sublimó.
Tacones en mano, pies descalzos en el arcén,
a solas, pero con huellas.
Él también.