Siempre he querido cambiar el mundo. No con aires de grandeza pero si con ganas de contribuir a que todo vaya mejor. Suena un poco idealista pero sigue siendo verdad. Siempre había pensado que hay que hacer algo grande para poder cambiar el mundo. Hacer un descubrimiento científico revolucionario, crear un partido político para que las leyes regulen lo que deberíamos regular por nosotros mismos, o una ONG que pudiera mejorar la calidad de vida de tantas personas. Recientemente, he vuelto a casa. He compartido momentos con la gente que más quiero y que más me quiere. Y quiero dar las gracias por ello. A todos aquellos que me dedicáis un pedazo de vuestro corazón, que os queda siempre tiempo para considerar lo que puede necesitar “el otro”. Me he dado cuenta que el cambio está en lo más cercano. Si cuidamos a los que están a nuestro alrededor todo puede cambiar. Quizá sea así de fácil. Queramos a aquellos que están cerca de nosotros, a los que contribuyen en que nuestra vida sea mejor, más plena y con más contenido. No hay tiempo ni energía para todo. Quizás podamos cambiar el mundo solo con dos manos como dice Ben Harper (gràcies Nayibe per la inspiració). Contestemos los mensajes, abracémonos fuerte durante más de 5 segundos, invitemos a un amigo a un café, mandemos una postal, una carta, contestemos un mail o saludemos al conductor del autobús. Quizá el cambio real sea simplemente cuidar lo que tenemos más cerca del corazón. No más.
viernes, 11 de noviembre de 2016
No más
Siempre he querido cambiar el mundo. No con aires de grandeza pero si con ganas de contribuir a que todo vaya mejor. Suena un poco idealista pero sigue siendo verdad. Siempre había pensado que hay que hacer algo grande para poder cambiar el mundo. Hacer un descubrimiento científico revolucionario, crear un partido político para que las leyes regulen lo que deberíamos regular por nosotros mismos, o una ONG que pudiera mejorar la calidad de vida de tantas personas. Recientemente, he vuelto a casa. He compartido momentos con la gente que más quiero y que más me quiere. Y quiero dar las gracias por ello. A todos aquellos que me dedicáis un pedazo de vuestro corazón, que os queda siempre tiempo para considerar lo que puede necesitar “el otro”. Me he dado cuenta que el cambio está en lo más cercano. Si cuidamos a los que están a nuestro alrededor todo puede cambiar. Quizá sea así de fácil. Queramos a aquellos que están cerca de nosotros, a los que contribuyen en que nuestra vida sea mejor, más plena y con más contenido. No hay tiempo ni energía para todo. Quizás podamos cambiar el mundo solo con dos manos como dice Ben Harper (gràcies Nayibe per la inspiració). Contestemos los mensajes, abracémonos fuerte durante más de 5 segundos, invitemos a un amigo a un café, mandemos una postal, una carta, contestemos un mail o saludemos al conductor del autobús. Quizá el cambio real sea simplemente cuidar lo que tenemos más cerca del corazón. No más.
Publicado por Mire en 7:51 0 comentarios
jueves, 3 de septiembre de 2015
La hospitalidad esencial
Estos días estoy leyendo gratas noticias sobre el alojamiento a refugiados por parte de algunos países. No detallaré ni países de acogida ni guerras que provocan la multitud de refugiados porque me apetece más escribir sobre algo positivo y realmente gratificante: la hospitalidad. Hace bastantes años que pertenezco a organizaciones como Servas, Couchsurfing o Hospitalityclub. Algunos ingenuos creerán que estas asociaciones fueron creadas para poder viajar y alojarse gratis en casa de gentes autóctonas. Si, es verdad que esta es una de las grandes ventajas pero no la más importante. Quisiera destacar el objetivo que persigue Servas. Esta organización pacifista fue creada después de la segunda guerra mundial con una idea simple y bella: si haces amigos en países extranjeros, entenderás mejor su cultura y no querrás que haya conflictos con esos países. Imaginaros viajar por donde sea e ir a casa de alguien autóctono. Te alojas en su casa y te da lo mejor de su hospitalidad: te cocina, comparte su vida contigo, te ayuda, o simplemente te ofrece cama y buenos consejos. Así de fácil. Llevo años viajando así y es una experiencia preciosa. Los vínculos que se crean son emotivos porque son altruistas. El mismo resultado se obtiene cuando alojas a gente de todas partes del mundo. Algunos se sorprenden de que lo hagamos en nuestra casa ¿sin cobrar nada? Nos preguntan. A cambio obtenemos compañía, amistad, y viajamos sin salir de casa; ese es un buen beneficio. Pero leyendo a Rafael Argullol en “Aventura. Una filosofía nómada” encuentro la explicación a ese sentimiento precioso que siempre he tenido cuando alojamos a gente sea cual sea su origen. Argullol nos habla de la “hospitalidad esencial” : la importancia fundamental de la hospitalidad radica en el hecho de que estamos constantemente añorando la Unidad. Esta es la clave -pensé al leerlo-. Buscamos la unión, con los demás, con la naturaleza, con la vida. Anhelamos el amor como mejor herramienta de unidad. Lo que siento cuando abro las puertas de mi casa. El altruismo nos ayuda a sentir la unidad, una búsqueda esencial, de ahí la belleza del sentimiento. Os invito sinceramente a probarlo, no os dejará indiferentes.
Publicado por Mire en 1:11 0 comentarios
miércoles, 8 de abril de 2015
Super-vivir
Leo Anatomía del miedo de José Marina y la piel se me eriza a cada párrafo. A parte que desde mi punto de vista Marina es un genio, esta vez la conexión con sus palabras es sublime. He decidido hace tiempo "súper vivir". Este término se me ocurrió un día en medio de una conversación con amigos, reivindicando nuestro derecho a la alegría libre luego, una amiga me confirmó que ese término ya había sido descrito por un grande: Nietzsche. Y cito a Marina: "La valentía se mueve, pues, en el campo de la inteligencia creadora, que aspira a superar nuestra naturaleza animal, a bailar sobre nuestros propios hombros, como decía Nietzsche. lo nuestro no es "sobre-vivir" , sino "súper-vivir". Esto no quiere decir vivir por encima de nuestras posibilidades, lo que sería quimérico, sino por encima de nuestras realidades. Lo nuestro es aspirar a un proyecto de vida que, antes de existir en la realidad, sólo existe en nuestra mente" O dicho de otro modo, o según mi interpretación, crear nuestra realidad previamente en nuestra mente para que se haga físicamente real. Dicho de un modo más idealista: Soñar, crear, imaginar pero con los pies en la tierra. Crear proyectos personales, comunes, familiares y luego poco a poco llevarlos a cabo. En este país los sueños se rompen. La realidad parece determinada por algoritmos tan tradicionales que parecen imposibles de reinventar. La deuda ha creado un nuevo modelo de esclavitud sutil al que ni siquiera tantos se dan cuenta que están sumidos. Vale, tienes que tener una carrera, un coche, una casa, una pareja y una familia..taaaan típico. No es que esté mal pero con la variedad que hay en el mundo de razas, colores, cuerpos, formas me cuesta creer que todos tengamos que recorrer el mismo camino hacia la felicidad. El encuentro con uno mismo es complejo, la propia coherencia requiere de estudio, paciencia, reflexión, pero, sobretodo, de libertad. Una libertad verdadera. Vale, esto es lo que toca, hacen que tengamos alguna deuda, pero esto no se queda aquí. La estrategia es todavía más compleja: inventaron la motivación para que la deuda sea un deseo propio y que parezca que es elegido libremente. Vale, ya lo tengo: el éxito. Venderemos el paquete del éxito: el coche -como elongación del propio ego- la casa: como una falsa estabilidad (que todavía no sé porque necesitamos tanto), y tener DINERO: ese es el gran triunfo, además en este país a cualquier precio y de cualquier manera, saltando barreras morales, éticas que rozan el patetismo. Ya lo han conseguido: deseamos endeudarnos por nuestra propia elección, para conseguir un éxito volátil, para comprometernos con un futuro preasignado a las masas. Ya somos esclavos. Esclavo de no irte a ningún otro lugar, esclavo de ser productor de algo que no es para ti y que tantas veces ni siquiera te beneficia, ni a ti ni a la humanidad. Esclavo de querer más, esclavo de caer en un modo obligado a una contradicción continua: trabajar en algo que no te gusta, no tener tiempo para lo importante, ser ecologista y tener que coger el coche todos los días, querer comer sano y no tener tiempo de comprar alimentos buenos y un sin fin de paradojas dignas del mejor chiste. Súper-vivir, significa que podemos romper esos algoritmos, podemos crear previamente nuestro futuro y luego llevarlo a cabo, eso es ser libre. Nadie dijo que fuera fácil. Marina opina que "super-vivir" implica valentía, yo creo que hay que despertar, tener paciencia, organizarse, mantener la ilusión, trabajar mucho en el proyecto en cuestión y confiar. No sobrevivamos, supervivamos!
Publicado por Mire en 12:19 1 comentarios
domingo, 22 de febrero de 2015
Carta de vuelta de una bicicleta
Hace tiempo que no sabes de mi. Después de recorrer el mundo juntos una tarde decidí empezar mi propio viaje. En un arrebato de necesidad de aventuras me desaté de aquella estación de Terrassa. Perdóname, debería haberte avisado de esta necesidad. Necesitaba volar un tiempo sola. Nuestro viaje fue tan intenso que de repente pensar en que mi nueva vida consistiría en encadenarme en estaciones esperando tu llegada no me convenía. La vorágine de la ciudad me gusta, pero en ese momento no podía soportar estar ahí, quieta, sin mantener el vuelo. He estado 7 años recorriendo los países que nos dejamos por visitar. Lo primero que hice fue coger un barco dirección Sudamérica, desembarqué en Brasil bajando hasta Tierra de Fuego. Allí conocí a Goku. Pasé con él algún tiempo, me arregló y me cambió el manillar. Después de unos meses me marché sin despedirme dirección Norte para recorrer el resto de países de Sudamérica, la mayor hazaña fue subir hasta el Machu Pichu. Desde América conseguí meterme en una caja y volar hasta Canadá para rodar hasta Alaska. No fue fácil rodar por allí, el terreno es complicado y el hielo debilitaba mi cadena. Aún y así lo conseguí y crucé Alaska lugar del cuál no te desvelaré más secretos porque sé que los descubrirás con tus propios ojos.. Después mi aventura prosiguió llevándome a Rusia y todos los "Stan" que se te pueden ocurrir. Allí hice muchos amigos que me cambiaron los pedales y la horquilla porque el frío pudo con ellos. El Vodka me ayudó a engrasarme. He sabido también de tus hazañas, le he ido preguntando a las estrellas y a los gatos. Sé que has aprovechado el tiempo. Entre tantas otras cosas, te has sacado unas oposiciones y has empezado dos carreras. Pero ahora que lo pienso, todas las aventuras nos las podemos ir contando mientras volvemos a pedalear juntos... El motivo de mi vuelta es que he sabido de tu marcha a Australia. En parte, es egoísta puesto que es justo el único continente que me queda por ver..ja ja =0) Pero sé que quizá no podré venir contigo, así que he decidido volver para esperarte a tu vuelta o al menos para estar a tu lado sea donde sea. Vuelvo a ser tuya. Me mantengo joven y mi espíritu sigue siendo aquél que tu me enseñaste: nada por obligación todo por ilusión. Ahora, móntame y volemos juntos otra vez. Tximeleta Maru
Publicado por Mire en 13:33 0 comentarios
lunes, 2 de febrero de 2015
Breve diálogo entre Dogville de Lars Von Trier (2003) y La poética de Aristóteles sIV a.c
Echo de menos la Filosofía y las Humanidades. Por eso me gusta leer trabajos antiguos que hice en una época más que enriquecedora, me inspiro o me autoinspiro, es otro modo de quererse. Os dejo el enlace (https://www.dropbox.com/sh/tfyix1mmgct7ooz/AAAg_QW52OLskGRjO7G6htJJa?dl=0) para aquellos que como yo, os pueda apasionar comparar, por ejemplo, la filosofía y el cine...en fin..vivir es compartir... Besos volando
Publicado por Mire en 10:27 0 comentarios
domingo, 30 de noviembre de 2014
Sonreir
El otro día escuché una gran frase "la paz empieza con una sonrisa" creo que es una cita de María Teresa de Calcuta. Me preguntaba cómo llegaría esta sabia mujer a esta conclusión. Según la etimología hebrea e india "sonreír" significa turbarse, avergonzarse o desconcertarse. Es por ello que me pregunté si el hecho de sonreír podría ser un modo de mostrar nuestra humildad a los demás? ¿y si reírse fuera un modo de mostrar cierta vulnerabilidad frente al otro, pero con confianza, desde una evidente buena intencionalidad, con decisión y con alegría? Quizás podríamos pensar en esto. En el hecho de que sonreír no es solo un acto de alegría, sino que también es un acto de confianza ciega hacia el otro. Si uno confía en el otro, sin más, sin conocerlo, sin ni siquiera hablar con él, el otro ya no debería poder dañarle...
Publicado por Mire en 12:33 0 comentarios
martes, 16 de septiembre de 2014
Artesanos de nuestra propia Vida
Publicado por Mire en 14:48 0 comentarios
viernes, 22 de agosto de 2014
Love for Change
"La única infidelidad que puede existir es la que te permites a ti misma"
Publicado por Mire en 15:28 0 comentarios
domingo, 18 de mayo de 2014
El festín de Babette
Como buena Mediterránea estoy sensibilizada con los placeres culinarios. Me gusta la buena comida, respeto su elaboración y aprecio la selección de la mejor materia prima. Por eso la película de El festín de Babette (1987) me parece simplemente brillante. En un poblado danés (muy parecido al de La palabra (Ordet, 1955)) viven dos hermanas: Filippa y Matinne (excelentes Bodil Kjer y Birgitte Federspiel). Su vida no parece tener muchas emociones es más bien una vida austera y dedicada a los demás, un camino que quizás no hayan podido escoger. Durante una noche de lluvia llega Babette, viene de París y necesita que la acojan y le den cobijo emocional. No desvelaremos más porqué su identidad debe permanecer en secreto. Tampoco desvelaremos los motivos por los que un día Babbete les ofrece un regalo a las que la han acogido durante más de 13 años: un banquete. ¿Qué puede significar un banquete? un pecado secreto? una receta de vida? Esta vez los comensales experimentan una explosión sensorial en la que el cuerpo y el alma se une a través del placer. Esto les llevará a descubrir verdades de cada uno y a entender, probablemente mejor, las de los demás. Una de ellas es que el triunfo es relativo "¿una vida llena de éxitos puede ser una derrota?". El amor como hilo conductor nos lleva a preguntarnos si dedicarse a lo más simple y conseguir ser bueno sea el mayor triunfo. Sabéis que soy defensora de esta teoría, y a pesar de que no sé si es cierta, si que me anima descubrir que cineastas como Gabriel Axel lo insinúen. Gracias al festín los personajes son más libres, el placer pasa a ser algo bueno, algo que compartir, y de repente son más personas. Más aun de lo que lo habían sido a través de la fe. Como espectadora una se sumerge en el placer sensorial y también en la libertad emocional de los personajes. Las escenas de la cocina son como los mejores cuadros de bodegones, una oda a la elaboración. Cada preparación, cada plato está pintado con el mejor sabor, pincelada a pincelada. Cuando termina la película uno desea cocinar y comer. No las codornices encofradas pero si un manjar con un buen vino esperando descubrir algo más... ¿y si el placer fuera el lugar de encuentro entre el alma y el cuerpo?
Publicado por Mire en 12:52 0 comentarios
martes, 11 de febrero de 2014
"Si tú me olvidas" Pablo Neruda
No soy muy de San Valentín ni de tópicos de amor, pero si de poesía. Quiero a la poesía. Versa desde dentro hacia fuera y no al revés por lo que no puede ser comprendida pero si vivida. Te posee. Recupero a Neruda maestro de la poesía amorosa y acompañante de mis largas noches de insomnio. "Si tú me olvidas" de Pablo Neruda QUIERO que sepas una cosa. Tú sabes cómo es esto: si miro la luna de cristal, la rama roja del lento otoño en mi ventana, si toco junto al fuego la impalpable ceniza o el arrugado cuerpo de la leña, todo me lleva a ti, como si todo lo que existe, aromas, luz, metales, fueran pequeños barcos que navegan hacia las islas tuyas que me aguardan. Ahora bien, si poco a poco dejas de quererme dejaré de quererte poco a poco. Si de pronto me olvidas no me busques, que ya te habré olvidado. Si consideras largo y loco el viento de banderas que pasa por mi vida y te decides a dejarme a la orilla del corazón en que tengo raíces, piensa que en ese día, a esa hora levantaré los brazos y saldrán mis raíces a buscar otra tierra. Pero si cada día, cada hora sientes que a mí estás destinada con dulzura implacable. Si cada día sube una flor a tus labios a buscarme, ay amor mío, ay mía, en mí todo ese fuego se repite, en mí nada se apaga ni se olvida, mi amor se nutre de tu amor, amada, y mientras vivas estará en tus brazos sin salir de los míos.
Publicado por Mire en 13:47 0 comentarios
domingo, 22 de diciembre de 2013
Antes del anochecer
Desde hace algunos años estoy contenta de haber descubierto uno de los secretos de la felicidad: el amor no es sólo una emoción es, en gran parte, una decisión. Para algunos esta rotunda afirmación le quitará romanticismo al tema pero en mi caso no es así. Amar significa decidir. Decidir decírselo a la persona en cuestión, demostrárselo. Significa que vas a luchar por ese alguien, que no vas a querer modificarlo pero si entenderlo. El amor al ser, en parte, decisión implica motivación para asumir una responsabilidad: la responsabilidad de convertirlo constantemente en algo casi perfecto. Antes del Anochecer es, para mi, la mejor de la trilogía de Richard Linklater. Esta última película es brillante sobretodo en lo que se refiere al guion escrito, por cierto, con ambos actores. En más de una ocasión he escuchado decir que con los años el amor se desgasta de tanto usarlo. Yo pienso que simplemente hay que cuidarlo y aceptar que parte de él se puede transformar. Celine (Julie Delpy) parece algo cansada, parece querer tentar al destino para romper con todo y encontrar una libertad que ya parece lejana, esa libertad gracias a la cual lo encontró a él....Jesse (Ethan Hawke) es paciente, conciliador, bueno, aunque parece que para ella no es siempre lo suficientemente empático para darse cuenta de todo a lo que Celine ha debido sacrificar. Seguramente dos historias muy semejantes a tantos de nosotros con muchas diferencias, claro. Su amor es inteligente y bueno, sincero y colosal, eterno, pero al mismo tiempo, vulnerable. Al final el terremoto se templa gracias a otro don humano: la imaginación. La magia de inventar motivos, historias que quizá por un segundo los libera de todo y permite que todo vuelva a empezar. Es entonces cuando se dan cuenta que querer no es solo sentir, si no también decidir cosas constantemente y, entre ellas, que el amor real probablemente no sea perfecto.
Publicado por Mire en 23:10 0 comentarios
jueves, 31 de octubre de 2013
Agón
Publicado por Mire en 0:41 0 comentarios
lunes, 21 de octubre de 2013
Diseccionando al amor
Publicado por Mire en 23:36 0 comentarios
domingo, 28 de julio de 2013
Hannah Arendt
La película de Hannah Arendt no es sólo una historia sobre una de las mujeres más influyentes del siglo XX, es también una historia sobre la incomprensión humana. ¿Por qué seguimos luchando entre nosotros? ¿Realmente no es posible que nos comprendamos mejor?. Hannah Arendt estuvo en el juicio de Eichmann como reportera para la revista "The New Yorker". Eichmann iba a ser juzgado por su implicación en el holocausto judío, el peor crimen a la humanidad que jamás haya realizado el mismo hombre hacia sus semejantes. Cómo pudo ocurrir?. Según Hannah el origen viene de la falta de responsabilidad de los actos que uno comete. ¿Era Eichmann una simple pieza del engranaje o era realmente responsable del holocausto? Hannah fue al juicio, lo escuchó y reflexionó. Reflexionó desde su identidad, reflexionó desde el pensamiento de una persona públicamente e intensamente sionista, desde una identidad que se movió activamente ayudando a jóvenes judíos a huir hacia Palestina. Hannah era una persona sensata, esencialmente buena, inteligente, brillante, segura y con un sentido de la justicia muy elevado. Ya a mediados de la década de 1950, Arendt había realizado una solicitud de cobro de daños y perjuicios al Estado alemán (Deutsche Wiedergutmachungspolitik) por las injusticias sufridas bajo el régimen nazi. Por lo tanto y como judía no era, ni mucho menos, inmune a las injusticias realizadas por los nazis. Hannah consideró a Eichmann como alguien que no pensó, alguien que simplemente acató ordenes de sus superiores por ello el articulo de Hannah provocó una reacción crítica brutal, despiadada. Hannah no necesitó justificarse, resistió tranquila a sus argumentos porque realizó "un análisis de los hechos" tal y como le habían propuesto. El final de la película es apoteósico: una clase magistral repleta de estudiantes en la que argumenta algo básico para la humanidad: los motivos de la incomprensión y de "la banalidad del mal". ¿Si no te posicionas en contra de algo significa que estás a favor? ¿Si no expresas odio por algo es que quieres lo contrario? La banalidad del mal. ¿No será eso lo peor que nos puede pasar? relativizar el mal a un estado de anonimato y sin importancia. Rebajarlo a algo que puede ocurrir, y en un lugar donde el responsable se diluye. Uno como espectador queda tranquilo y en paz después del magistral discurso de Hannah. Sin embargo, a ella la rechazaron amigos de toda la vida aún e intentar explicarse lo mejor posible. ¿Será que el hombre a veces está condenado a no entenderse? Una película magistral, no os la perdáis. Me quedo con las mejores frases de Hannah Arendt según mi opinión: "El mal más grande del mundo es el cometido por los anónimos" y todavía más elevada: "Intentar comprender no significa perdonar " Si comprendemos avanzaremos y encontraremos los motivos para caminar hacia lo que nos une. Si comprendemos nos haremos mejores y ese es el objetivo de todos, de la humanidad...o me equivoco? . Pensemos amigos, pensemos. «Donde todos son culpables, no lo es nadie [...]. Siempre he considerado como la quintaesencia de la confusión moral que en la Alemania de la posguerra aquellos que estaban completamente libres de culpa comentaran entre ellos y aseguraran al mundo cuán culpables se sentían, cuando, en cambio, sólo unos pocos de los criminales estaban dispuestos a mostrar siquiera el menor rastro de arrepentimiento.» Hannah Arendt
Publicado por Mire en 11:32 0 comentarios
lunes, 29 de abril de 2013
On the Road
Esta no es la única crisis que ha vivido nuestro mundo. Ha habido muchas otras, sobretodo crisis personales. Durante los años 50 surgió la llamada “generación beat” (de “beaten down”) encabezada por Jack Kerouac. Este movimiento surgió como reivindicación a la situación socicultural y económica de después de la Segunda Guerra mundial reivindicando un poco lo que reivindicamos ahora, el inconformismo a una situación tan poco humana y a la pérdida de ética. El movimiento literario promovía la espontaneidad, que al igual que el jazz, hacía de la escritura un proceso espotáneo. Kerouac escribió "On the Road" de una sola tajada en unas tres semanas y ésta pasaría a ser el manifiesto de este movimiento "beat". Hoy he visto la película y me apetece escapar. Escapar como lo hacen los personajes. En parte novela autobiográfica, explica los viajes de Kerouac a lo largo de EU y Méjico. Un auténtico viaje no es sólo un periplo de aventuras y desenfreno intelectual, sino que conlleva cierta transformación interior de los viajeros y de las relaciones que tienen con el mundo. En la historia hay dos personajes esenciales: el espíritu libre y el escritor -el "alter ego" de Kerouac-. El primero inspira, el segundo relata. Ambos se necesitan y se quieren pero por motivos distintos, entre otras cosas, porque entienden el amor de modos distintos. Uno lo vive de un modo espontaneo y casi animal. En cambio, el segundo es más humano en este sentido y por consiguiente también más limitado. No quiere decir que el hombre quiera de forma limitada, pero si, según mi punto de vista limitamos nuestra manera de querer y nuestra sexualidad básicamente por una monogamia socialmente impuesta. La película es fantástica, los paisajes serenos invitan a salir del cine y emprender un viaje por donde sea. La aventura se contagia y el desenfreno tienta a muchos excesos. Pero lo mejor es la sensación de libertad. Una libertad que en realidad va buscando lo que echa de menos. ¿Si echamos algo de menos será para recordar que no estamos completos?. “… porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un “¡aaahh” J.Kerouac ,On the the Road Pues eso , amigos seguiré ardiendo...
Publicado por Mire en 23:59 0 comentarios
viernes, 12 de abril de 2013
Melancolía
Adoro a Von Trier. No sólo por ser tan auténtico sino también por llevarme siempre a reflexiones y mundos casi inimaginables. Y digo "casi" porque una vez conocidos realmente me adentro en ellos y mi imaginación empieza a volar gracias a él.
Citando a Melancolía, es inevitable pensar en Hipócrates y ese humor denominado "bilis negra" y que provocaba depresión y miedo prolongado. Nada más adecuado para la protagonista: la maravillosa Kirsten Dunst o Justine en la película.
¿Qué haríais si se acabara el mundo? sé que es complicado hacerse una idea real pero intentadlo. ¿Dónde iríais? ¿a quién buscaríais? .
Yo lo he pensado, en parte, gracias a Von Triren.
La boda de Justine parece tan perfecta al inicio y luego poco a poco y en manos de una cámara nada fija evoca realidad hasta el extremo, esa realidad tan hipócrita que todos pretendemos evitar. ¿Una boda perfecta? nada más lejos de la realidad, todo es mentira, hasta la vida lo es porque todos sin saberlo, excepto Justine, van a morir y con ellos todo lo que les rodea se acabará. Los negocios no tienen importancia, la verdad está por encima de todo para alguien como ella , con la sensibilidad a flor de piel, o a tocar del planeta tan lejano. Lo único que importa es hacer y sentir lo que uno realmente quiere. La cercanía del imponente planeta le influye, y ¿cómo no? si la marea cambia con la luna ¿cómo no van a modificarse nuestros sentimientos cuando un planeta como Melancolía se acerca a la tierra?.
Ella intenta desesperadamente hablar con su padre, alguien que nunca la escucha , o encontrar la verdad en las personas que le rodean descubriendo que ninguna la conoce como ella quisiera, ni siquiera la persona con la que ha estado a punto de comprometerse para el resto de la eternidad. Y ¿qué es la eternidad cuando otro planeta 4 veces mayor acecha la Tierra?.
De repente no hay eternidad y entonces, ¿dónde se encuentra la esperanza humana?
Von Trier nos explica el final al principio del film. Creo que con la intención de que a lo largo de la película la angustia crezca sin parar y, poco a poco, aumente hasta llegar a su punto álgido al final de la película. En el transcurso de la obra el espectador puede adoptar la actitud de cada una de las hermanas: la loca Justine que acepta el final con serenidad o la pragmática y ordenada Claire que le aterra un desenlace que es imposible controlar. Ésta además, tiene un marido, cobarde, muy cobarde, y único representante masculino de la posible acción frente la adversidad.. .
La valiente es la loca. La cobarde la sensata. Y entonces ¿qué es lo normal? ¿dónde se encuentra la realidad?
Lo mejor es plantearse que la vida puede realmente terminar. Lo mejor de Von Trier es que ahora cada vez que miro al cielo lo hago con cierto temor pensando que Melancolía puede acercase y que el mundo que nos parece tan real puede acabar en un segundo. Que quizás, lo que me haga más a mi misma, lo que me identificaría de verdad, sería la valentía con la que afrontara ese último instante.
Eso sería lo más importante y todo lo demás, toda mi vida, sería insignificante. ¿Alguién está preparado para aceptar tal condición?.
Publicado por Mire en 14:36 2 comentarios
domingo, 7 de abril de 2013
Fidelidad con uno mismo
Ahora resulta que La Caixa nos da consejos. No digo que no sea con buena intención aunque también me parece normal que la duda asome en mi pensamiento.
“Se fiel a ti mismo": ese es el mensaje que evocan en su último spot publicitario.
Pues si señores, eso intentamos. Cada vez más intentamos ser fieles a nosotros mismos. Claro, hablo por mi pero creo que somos muchos los que pensamos así. Intentamos ser fieles a nosotros mismos queriendo dar lo mejor de nosotros a la sociedad, cada uno a su manera, con sus propias limitaciones y recursos. Intentamos hablar como pensamos, hacer lo correcto que acostumbra a ser lo que nos satisface, al menos a mi.
Yo quiero ser fiel a mi misma y comprometerme con los demás apostando por una sociedad donde lo prioritario sea ayudar y no robar. Donde la sinceridad y la capacidad de autocrítica no se castigue con juicios de ignorantes sino que ayude a crecer. Que el error no sea un estigma sino algo visto para construir y aprender. Donde la política sea un voluntariado remunerado moralmente y la corrupción sea castigada, de verdad, como se merece.
Si fuera fiel a mi misma no me permitiría que me representase gente que solo piensa en su propio interés. Si fuera fiel a mi misma robaría más para los pobres y predicaría una especie de comunismo anárquico humanitario.
Ahora yo les pregunto a ustedes: ¿son fieles a si mismos? Me están diciendo que su fidelidad les permite anteponer los billetes de colores a las personas?.
Pues nada, desde aquí les agradezco su consejo y espero poder seguirlo. Sin embargo, quisiera pedirles que ustedes también lo sigan y se apliquen el cuento (nunca mejor dicho) quizás así, algún día consigamos entre todos un cambio verdadero. Eso si , les pido por favor, que la fidelidad a si mismos sea guiada por la solidaridad y el amor con las personas y no por la avaricia que rompe el saco y este saco ya está deshilachado.
Publicado por Mire en 7:19 0 comentarios
martes, 5 de febrero de 2013
Amour
Amour no es una película rápida, precisamente. ¿Cuántas veces hemos oído decir que vivimos en un mundo acelerado? Lo sabemos, es así. Todo lo hacemos rápido, con prisa, como si quedara mejor. Pero Amour es lenta como, en realidad, es el ritmo natural de las cosas. Nosotros vivimos rápido pero la vida necesita su tiempo. Conocerse necesita tiempo, querer necesita tiempo y vivir también. Quizá este sea el motivo de que haya planos tan largos sin que –al parecer- no ocurra nada. Para mí no solo es una apología a la lentitud y a la paciencia sino que además, es una manera de inyectar lentamente la tristeza. Acostumbrados a los melodramas o a esos momentos álgidos de las películas donde la ambientación y la banda sonora te llevan al lloro espontáneo, el film de Haneke no tiene nada que ver. Él lo sustituye con una tristeza seca, constante que va calando y se mete dentro de ti. Gracias al hilo argumental uno siente que la vida, en parte, es triste aunque también entiende que es sólo una cara de la moneda y que cuanto antes lo aceptemos, antes nos prepararemos. Haneke también nos encierra literalmente en un espacio claustrofóbico –toda la película ocurre en la casa parisina- eso sí, cultivado por la lectura y la música exquisita. Quizá sea un mensaje a seguir siempre aprendiendo y leyendo para mantenernos vivos. Tal como dice la protagonista increíble interpretación de Emmanuella Riva como Anne Laurent) “sabes perfectamente que la imaginación y la realidad nada tienen que ver” como evocándonos a confiar en la ficción para sobrevivir y con la que ella tendrá tan dulce -y amargo- final. La ficción nos transporta a mundos que queremos que existan y que son propios, lugares únicos para cada uno quizá reservados a nuestra salvación. A pesar de esa tonalidad aprensiva y desolada que respira toda la película, hay algo indiscutiblemente alentador: el Amor. Haneke no podría haber escogido mejor título: preciso y sencillo. El amor como acompañante de todo, el amor como imprescindible y necesario, el amor como un refugio. Sí, la película es triste. Sí, la tristeza te humedece de un modo tan lento que ni te das cuenta no obstante, y precisamente, eso la hace más intensa. Pero la lección es firme e importante para cualquiera de nosotros: necesitamos el amor y Haneke nos lo recuerda. Eso se lo agradezco. Eso, y que sus películas te rompan algún trocito de dentro.
Publicado por Mire en 0:40 0 comentarios
domingo, 27 de enero de 2013
Django
Las películas de Tarantino no te dejan indiferente. Django ( hubo una primera versión filmada en el año 1966 por el director Sergio Corbucci) es para mi, un Spaghetti Western lleno de adivinanzas. Este film, narra la historia de Django (Jamie Fox), un esclavo cuyo brutal pasado con sus antiguos dueños le lleva cara a cara con el cazar recompensas de origen alemán, el Dr. King Schultz (Christoph Waltz). Schultz le sigue la pista a los hermanos asesinos Brittle y Django es el único que podrá reconocerlos, por ello, compra su libertad y le promete a cambio salvar a su mujer. La amistad entre Django y Schultz, queda bien forjada gracias a que el nombre de la mujer de Django coincide con el nombre de la heroína de una famosa leyenda alemana “Broomhilda” Von Shaf. El argumento es bueno, la escenografía es buena, la fotografía es buena y los actores son buenísimos. Como no podría ser de otro modo Tarantino nos regala un montón de guiños y referencias cruzadas entre si. Otras, originadas en su imaginación y que quizá nunca podamos resolver. No puedo estar de acuerdo con las críticas que han acusado a esta película de racista. No hay sólo blancos buenos ni negros malos, ni negros buenos ni blancos malos. Señores, yo veo todo lo contrario. El argumento es una exposición de contrastes donde, como en la vida, lo bueno o lo malo no depende del color de la piel, por supuesto. Hay de todo en la viña del señor y también hay muchas viñas y muchos señores…. Schultz-apellido que aparece también en Kill Bill (2) en el episodio ¨La solitaria tumba de Paula Schultz¨- es un hombre blanco y bueno que mata a blancos malos por dinero. Dicho así parece una frivolidad, pero el personaje es bueno y hasta entrañable en algunos momentos. Mientras que Samuel L. Jackson como Stephen es el hombre negro y malo, entrometido donde los haya y que llega casi a producirte urticaria durante la película, no solo por malo, sino por pesado. Los personajes se intercambian protagonismo y posición, el criado pasa a señor, el blanco pasa a malo, el negro pasa a héroe, el terrateniente pasa a víctima y así en todo el hilo argumental. Como espectador no paras de entrar en el juego de Tarantino: ahora creo yo y ahora decides tu. Tarantino mezcla géneros y giros argumentales tan bestias como en su guión de “Abierto hasta al amanecer”, sorprendiéndonos con la introducción de escenas desternillantes (los sacos en la cabeza dan mucho de si). No pueden pasarse por alto guiños como que el traje azul cutre, pero elegante, de Django es una réplica de un cuadro Blue Boy de Thomas Gainsborough (1727-1788)..por qué?. Investiguen ustedes…
O como que Leonardo DiCaprio se cortó la mano de verdad durante el rodaje de la escena en el comedor pero él mismo siguió la interpretación mientras Tarantino y el resto del equipo se quedaban pasmados y preocupados por el corte sangriento que se había hecho. El uso exacerbado del chorro sangriento de este director resulta ya tan habitual que provoca carcajadas, aunque otras escenas no puedan verse desde la comicidad por mucho que se quiera. Estas últimas son las que nos recuerdan la insultante estupidez humana y al hecho de cómo probablemente la ignorancia es la que da de beber a la crueldad. La película reclama la libertad, una libertad personal de blancos y negros, la libertad que es indispensable para seguir adelante y para VIVIR. El film no deja de ser un insulto a algunas capacidades humanas de las cuales estamos obligados a sentirnos avergonzados y por lo tanto, a cambiar.Publicado por Mire en 7:34 0 comentarios
miércoles, 2 de enero de 2013
Seguramente el hombre será el animal más extraño que existe en el globo terrestre. Ha logrado prácticamente todo lo que ha querido o está en ello. Ha inventado tecnología capaz de ultrapasar distancias y tiempo. Ha creado la instantaneidad. Aviones que reducen la distancias de rutas ancestrales. Ha inventado la literatura; capaz de transportarnos a otros mundos y convertirnos en otros personajes. Ha inventado la biotecnología, la nanociencia, teorías de la relatividad que apenas podemos imaginar. Ha inventado trenes de alta velocidad, aviones supersónicos, tanques invasivos, y cohetes turísticos. Pero qué pasa con la bondad?. La bondad ha existido desde siempre y sin embargo no hemos avanzado en ella. Que yo sepa no se ha inventado una bondad capaz de desplazarse a velocidad de la luz ni cohetes urgentes de necesidades. Qué ha pasado con nuestra conciencia?. En todo lo que hemos inventado hemos perdido la perspectiva. La perspectiva real de quién somos y qué hacemos aquí. Nuestra propia perspectiva ha hecho que nos engañemos en lo que somos en realidad. Ha hecho que nos creamos amos de un mundo en donde nosotros somos lo más importante. Pero debemos preguntarnos, quién ha decidido este punto de vista y por lo tanto cuánto de real tiene? Estamos dentro de una inmensa galaxia y no somos más especiales que los demás. La vida no tiene porque describirse según lo que precisemos nosotros. El mundo no está aquí por nosotros. Él ya estaba mucho antes y lo que vivimos nosotros es sólo el mundo que nos hemos descrito, no debemos olvidarlo. La ciencia no deja de ser una descripción del código que el mundo ya está utilizando desde siempre. Nos hemos empeñado en describir y analizar las cosas, la vida, las otras personas y animales desde nuestra medida, desde nuestro propio mundo. Y qué más lejos de la realidad?…ese mundo sólo existe en nosotros. Todo lo que hay aquí fuera está porqué existe, no para servirnos ni para poder ser descrito por nosotros. Esta es la perspectiva que hemos perdido. Debemos imaginarnos pequeños, diminutos, pero no vulnerables simplemente no especiales. No tienen nada de malo. Estamos vivos y eso es lo más importante. Estamos condenados a describir el mundo desde nosotros mismos y vivir con nuestra propia visión, si queremos. Podemos cambiarlo, sólo hay que quitarse de encima el invento de la yoicidad, el ego despiadado que nos aísla de los demás, de la vida y del mundo original. Si uno se desprende de eso ve el mundo tal y como es, en su esencia sin subjetividad. Queda sólo la objetividad de ver aquello que hay, no aquello que uno quiere ver o que puede ver a través de su propio código. Los empiristas tenían razón, pero los racionalistas también. Solo sabemos pasar de un lado a otro como las eras históricas y artísticas: de romanticismo a realismo, de realismo a abstracción como un péndulo que no quiere parar, que no encuentra el equilibrio. Y porqué? pues por que percibimos desde nuestro propio mundo y en él existe una combinación de egoísmo, protagonismo, ambición, racionalidad y subjetividad empirista que quiere convertirnos en eternos protagonistas. Salgamos de ahí.
Publicado por Mire en 2:00 0 comentarios










